cita previa 602 63 89 89

Velocidad y fluidez lectora

La velocidad/fluidez lectora es la responsable de un alto índice de las dificultades en comprensión lectora. Esto responde a algo muy sencillo: si un niño de –supongamos- 10 años tiene una lectura casi silábica y plagada de regresiones tardará un buen rato en leer media carilla. Una vez haya terminado, y tras enfocar todos sus esfuerzos a leer letra a letra cada palabra, es bastante lógico que –como sucede- no tenga ni la más remota idea de sobre qué trata el texto.

En este tipo de casos una intervención psicopedagógica da buenos frutos a medio plazo, sobre todo cuando la implicación de la familia permite una continuidad en lo trabajado durante las sesiones. Además, a medida que avanza, el alumno comienza a perder el “odio” a la lectura que seguramente a día de hoy tiene y es ahí donde su mejoría comienza a multiplicarse.